Hace mucho que no escribo.
Tampoco tengo mucho que escribir, sólo algunas quejas, como de costumbre.
Sigo viendome en la mierda.
Ahora veo claramente que uno de mis problemas es la inferioridad.
Porque nunca voy a ser mejor que nadie, pero tampoco mejor que yo misma.
Me veo constantemente con los límites de mi vida y de los que pongo a veces, sin quererlo ni beberlo.
Sigo viendo como un sueño, como algo imposible, como el que tiene un amor platónico, el simple hecho de poder estudiar sin ningún problema.
Pero no, sigo ahí, ahora trabajando 50 horas a la semana y sintiendo que no hago lo que realmente deseo.
Me veo mal, me siento mal.
Todo me sienta mal.
Hay días que me cuesta sacar una sonrisa y, supuestamente, tengo todo lo que otros quieren.
Realmente no tienen ni idea.
Para qué quiero vivir como vivo. Si nunca voy a tener todo lo que ansio.
Mientras unos no se merecen tanto, a otros le faltan mucho.
Ni me contento, ni nadie se contenta.
miércoles, 25 de diciembre de 2019
sábado, 18 de mayo de 2019
#UnaMás
Simplemente es la mala suerte de tener la mierda de familia que tengo, de nacer cuando no debía, de no poder ser feliz, de no poder estudiar y hacer lo que quiero.
Simplemente soy una sombra andante, sin rostro, sin figura concreta, con sueños rotos, sin alma alguna.
Dicen que si piensas es que existes, pues yo acabo de existir mientras existo.
Me jodo. Me joden. O ni siquiera eso.
Me convierto en una bola. Como cual grasa redonda que rueda y rueda. Y cuanto más come, más grande es la bola.
No es el lugar. Ni con la persona con la que se está. Es uno mismo. La peor enfermedad. La persona más tóxica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Y sólo fue un sueño...
No sé que mierda ha pasado ahora. ¿Por qué apareces en mis sueños así de la nada? ¿Que te echo de menos? Obvio. Pero yo me lo busqué. Tenía...